Alejandro Villel y  Miguel Ángel Maroto Serrano-Beneficios de los animales de compañía en personas mayores.

 

BENEFICIOS DE LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA EN PERSONAS MAYORES.

En España hay 2,3 millones de personas mayores de 65 años que viven solas. Todos los que convivimos con animales de compañía sabemos el importante rol que juegan en nuestra vida: amistad, compañía, amor… (Hirschman, 1994).

Esto es especialmente importante en el colectivo de las personas mayores, especialmente si viven solas. Les hacen sentirse más felices, más útiles y mejoran su salud.

PERO, ¿POR QUÉ DISFRUTAMOS DE LA COMPAÑÍA DE LOS ANIMALES?

Según Archer (1996) los humanos tenemos mecanismos que favorecen que las personas cuidemos animales y continuemos haciéndolo a lo largo del tiempo.

El cariño de las mascotas podría suplir relaciones incondicionales que, a veces, no se encuentran en los vínculos humanos. Es una de las razones por las cuales personas mayores o solteras, a veces, tienden a tener animales como sustitutos de otras relaciones humanas, como las parejas.

Podemos concluir, basándonos en Beck y Katcher (1996), que “las mascotas no son sólo un sustituto de las relaciones humanas, sino que las complementan, añadiendo una única y especial dimensión a la vida humana”.

Las mascotas siempre están para proporcionar ese cariño y esa escucha incondicional que ayuda a superar los tiempos difíciles. Nunca juzgan a sus dueños.

En conclusión, ese animal que se encuentra a nuestro lado es un pilar social y emocional. Todas las experiencias positivas que vivimos juntos ayudarán a fortalecer nuestro yo interno.

 

Y, ¿EN EL CASO DE LOS MAYORES?

Los animales mejoran la vida de las personas mayores:

  • Los dan una ocupación (alimentarles, jugar con ellos…)
  • Los mantienen activos, por ejemplo, al tener que salir a pasear en el caso de los perros.
  • Los proporciona una herramienta muy útil de cara a la interacción social, ya que los animales se relacionan con otros en el parque y las personas, a su vez, con los diferentes dueños.

Una vez llegamos a la edad madura y la ancianidad, nos enfrentamos a muchos desafíos:

  • La jubilación, que proporcionará un exceso de tiempo libre y, por tanto una continua evaluación de la propia identidad acompañado de sedentarismo.
  • Cambios físicos en los cuales notamos más fragilidad.
  • Posibles enfermedades que nos deterioren aspectos cognitivos y sensitivos restándonos autonomía y llegando a depender de familiares.

Es aquí donde entra el papel de los animales. Contribuirán a eliminar el sedentarismo que predomina en estas edades, creando una nueva obligación: la de salir a pasear con ellos, manteniendo la activación física y contribuyendo a tener una mente más libre y saludable.

El resultado será un estado emocional más positivo, eliminando un exceso de pensamientos y evaluaciones relacionados con la muerte o la pérdida de seres queridos. Una mente positiva es una mente saludable.

 

Y AHORA TE PREGUNTARÁS, ¿A QUÉ SE DEBE ESTE VÍNCULO HUMANO-ANIMAL?

Existen numerosos estudios y teorías que explican estos efectos, pero vamos a nombrar tres de los más reconocidos como referencia:

  • Teoría de la Biofilia (Wilson 1984): el ser humano tiene de manera innata un gran interés por la naturaleza y su entorno, lo que incluye a los animales. Ese interés está relacionado con la supervivencia, ya que sirve para predecir los peligros.
  • Teoría del Sistema de Apego (Cassidy and Shaver, 1999): explica la necesidad de afiliación del ser humano, siendo un rasgo universal el de relacionarse no únicamente con humanos, sino también con otras especies. Con ellas formamos lazos de apego como si de un familiar con consanguineidad se tratara.
  • Por último, la tendencia también innata del humano de cuidar a otros (Brown, Penner, and Brown 2012) que puede ser trasladado al cuidado animal para satisfacer esa parte interna que poseemos.

 

¿QUÉ ANIMALES DE COMPAÑÍA TENER?

Todo animal de compañía es positivo: un gato, un perro, un pájaro, un pez en un acuario o una tortuga… Todos generan responsabilidad y hábitos en su cuidado y aportan compañía, cada uno a su manera.

El perro es uno de los animales más beneficiosos a la hora de enfrentarse a la soledad, ya que genera mucha interacción con el dueño. Se convierte en una grandísima fuente de distracción a la vez que aumenta la seguridad de la persona. Todo esto tiene como resultado un gran aumento de autoestima.

Otra ventaja del perro como animal de compañía es su facilidad de adquisición: siempre es más fácil y económico conseguir un perro y cuidarlo que un caballo…

Sin embargo, no siempre es la mascota perfecta. Una persona con problemas de movilidad probablemente necesitará un animal con distintas necesidades, como un gato.

Hoy en día existen muchas casas y organizaciones de adopción de animales en las cuales se podrá adoptar a un perro o un gato como compañero. Nuestro nuevo amigo estará enormemente agradecido de que se le brinde la oportunidad de salir a vivir una vida.

El perro, además, será un facilitador para las interacciones sociales futuras.

 

EN CONCLUSIÓN

El animal de compañía es una herramienta muy potente para afrontar la soledad.

Aquellas personas que aún se sienten autónomas para vivir en su casa y no tienen familia o la tienen lejos obtendrán todos sus beneficios de manera más que inmediata: un animal que te exprese su gratitud y su cariño te ayudará a ser más feliz y saludable.

El estudio de Signes Llopis (2009) dice que: “el contacto con animales no solo influye en la recuperación de enfermedades cardiovasculares, sino que incluso puede llegar a prevenirlas; la observación implícita o el estar en presencia de animales tiene un impacto directo en la respuesta fisiológica y menor depresión”.

Puedes juzgar el verdadero carácter de un hombre por la forma en que trata a sus compañeros animales (Paul McCartney)

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Archer, J., y Winchester, G. (1994). Bereavement following death of a pet. British Journal of Psychology, 85(2), 259-271. Recuperado de

http://search.proquest.com/docview/1293710400?accountid=14777

Beck, A. M., y Katcher, A. H. (1996). Between pets and people. West Lafayette, IN: Purdue University Press.

Brown, S. L., Penner, L. A., and Brown, R. M. (2012). Moving Beyond Self-interest: Perspectives from Evolutionary Biology, Neuroscience, and the social Sciences.

Cassidy, J. and Shaver, P. R. (1999). Handbook of attachment. Theory, Research, and Clinical Applications.