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Lo que nadie te cuenta del Parkinson

actividades cognitivas para adultos

Escrito por Iria Andrés Pérez

Temblores, movimientos lentos, problemas de equilibrio… y, finalmente, llegó el diagnóstico. Mi abuela tenía la cada vez más conocida Enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de parkinson (EP) se trata de un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta al sistema nervioso central. Su causa reside en la pérdida gradual de las neuronas encargadas de producir dopamina en el cerebro, un neurotransmisor que, además de estar asociado al placer y la motivación, resulta fundamental para el control del movimiento y la coordinación.

Se trata de una enfermedad irreversible que no se puede curar con ninguno de los fármacos que existen actualmente. El objetivo del tratamiento farmacológico, lejos de erradicarla, consiste en aliviar sus manifestaciones clínicas y mejorar respectivamente, su calidad de vida.

Uno de los grandes problemas asociados a esta enfermedad es la desinformación que hay acerca de ella. Cuando se habla del Parkinson, la mayoría de estudios, publicaciones y conocimientos que se difunden están dirigidos a comprender y controlar los signos motores de la enfermedad, entre los que destacan los temblores, la bradicinesia y problemas de equilibrio y postura. Pero…. ¿Alguna vez te han hablado de su cara menos visible? ¿El médico te ha visto más allá de lo motor?

Una vez mi abuela me dijo: “Siento que tengo la cabeza en cualquier lado menos aquí”. A partir de ese momento, empecé a leer, informarme, y todo cobró sentido.

La enfermedad de Parkinson tiene una parte a la que se le suele dar menos importancia y que a menudo pasa desapercibida. Sin embargo, genera un gran impacto en la calidad de vida de los que la padecen y en la de sus respectivos cuidadores: se trata de las manifestaciones no motoras. Entre ellas se incluyen las alteraciones del sueño, la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo.

Dado que se ha comprobado que existe cierto deterioro cognitivo leve antes de que se desarrolle la demencia en el curso de la enfermedad, resulta de vital importancia atender a estos factores desde las etapas iniciales. De este modo, se puede intervenir a tiempo para demorar la expresión de la demencia lo máximo posible.

Para lograrlo, es fundamental conocer cómo se presentan estos síntomas, Los pacientes suelen mostrar un peor rendimiento en tareas de atención dividida, sostenida, inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad, planificación y razonamiento abstracto. Esto puede desencadenar en dificultades de actividades básicas e instrumentales de la vida diaria como hacer la compra, conducir, etc.

En cuanto a la memoria, estos pacientes muestran déficits en memoria explícita, como el recuerdo de historias y el aprendizaje de listas de palabras, y en memoria implícita como el reconocimiento facial, copia de figuras y retención visual. Es el área que más suele preocupar a quienes padecen esta enfermedad y presentan signos de deterioro cognitivo.

Por otro lado, numerosos estudios reflejan que los pacientes con EP rinden peor en tareas visoespaciales y visoperceptivas, con y sin componentes motores, en comparación con las personas sanas, lo que obstaculiza un desempeño cotidiano óptimo y facilita una mayor dependencia.

A todo esto se suma que, si el paciente sufre alucinaciones (un síntoma menos típico), el riesgo de desarrollar demencia aumenta considerablemente, facilitando la generalización del deterioro cognitivo a múltiples áreas. De hecho, en aquellos pacientes con EP que terminan desarrollando demencia, se intensifican aún más los déficits visoespaciales, generando cuadros clínicos muy similares a los de la enfermedad de Alzheimer.

Por último, el dominio del lenguaje suele ser un aspecto menos preocupante en esta patología, aunque se pueden encontrar dificultades en la fluidez verbal, estas no resultan comparables a los graves déficits que caracterizan a la enfermedad de Alzheimer en esta misma área.

Es interesante tener en cuenta la similitud y la dificultad del diagnóstico diferencial entre la demencia con cuerpos de Lewy y la enfermedad de Parkinson. Ambas tienen características clínicas, neuroquímicas y morfológicas similares, dado que constituyen trastornos neurocognitivos que se caracterizan por la evacuación de alpha -sinucleína/cuerpos de Lewy. Sin embargo, la existencia de perfiles ligeramente distintos, especialmente al principio de la enfermedad, ya sea por el tiempo en el que aparecen los síntomas como por la patología observada en cada una a través de técnicas de neuroimagen y post-mortem lleva a considerar que ambas demencias forman parte de un mismo espectro. La demencia con cuerpos de Lewy representaría una progresión cognitiva más temprana y una mayor agrupación de patologías cerebrales contrastándola con la demencia en la enfermedad de parkinson.

En resumen, el reconocimiento de estos síntomas tempranos facilita una intervención precoz basada en la estimulación cognitiva,el uso de actividades cognitivas para adultos y el ejercicio físico. Este tratamiento integrador, logra ralentizar la curva del deterioro cognitivo, mejorar el equilibrio y la movilidad y, en consecuencia, retrasar la progresión del parkinson, favoreciendo la autonomía de los pacientes.

Por su parte, la estimulación maximiza el rendimiento de diversas funciones y capacidades cognitivas. Esta herramienta ha demostrado su efecto directo en la ralentización del declive , especialmente en áreas cruciales como las funciones ejecutivas, la atención y la memoria, tanto en su formato digital mediante programas interactivos, como en su formato más clásico de papel y lápiz. Por otro lado, el ejercicio físico aeróbico y de resistencia muestran un efecto significativo en la mejora de los movimientos motores y no motores de esta enfermedad a lo que contribuyen la terapia neuromotora y los ejercicios de flexibilidad y estiramientos.

Referencias APA

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