MÚSICO-TERAPIA EN DEMENCIAS

Marta Calvo Fernández y Miguel Ángel Maroto

MÚSICOTERAPIA EN DEMENCIAS

La mirada de la abuela está ausente. En un mp3 hemos cargado música de hace décadas, cuando ella era una mujer joven y llevaba una vida activa. Le ponemos los auriculares.

En unos minutos, aparece el reconocimiento en su mirada: recuerda las canciones, aunque no  nuestro nombre. Y, cuando suenan sus favoritas hasta tararea el estribillo en bajito.

La música trae vida a su cerebro.

 

¿QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE LA MÚSICOTERAPIA EN EL ALZHEIMER?

EFICACIA

Varios estudios han mostrado la validez a la hora de emplear la música preferida de los pacientes con Alzheimer durante sesiones terapéuticas, sobre todo canciones relacionadas con la etapa adulta. Los pacientes son capaces de cantar canciones antiguas, a pesar de tener dificultades de lenguaje y amnesia. La música representa un canal para facilitar el recuerdo de hechos pasados y que regresen a la memoria, produciendo a su vez emociones y asociaciones olvidadas (Barcia-Salorio, 2009).

MÚSICA POPULAR

La música folclórica o popular se aprende mayoritariamente en la infancia y se almacena en la memoria a largo plazo. Se asocia a un componente emocional, ya que el folclore supone una forma de identificarse con una comunidad que tiene en común el mismo idioma, dialecto, costumbres, vestidos, bailes, historias o creencias.

La músico-terapia hace recordar y refuerza el conocimiento sobre las raíces y el origen de uno mismo (Barcia-Salorio, 2009).

¿QUÉ PODEMOS LOGRAR?

Hay una gran variedad de trastornos de conducta relacionados con la enfermedad de Alzheimer, como irritabilidad, depresión, ansiedad, agresividad, agitación o pasear sin un fin determinado.

La agitación es una de las conductas que se produce con más frecuencia. Se han realizado varios estudios sobre la eficacia de la música en este síntoma, concluyendo que reduce el nivel de agitación, variando de unas personas a otras.

Es importante tener en cuenta las diferencias individuales de cada paciente y otros factores, como el tamaño del grupo, la preferencia musical de cada persona, el nivel de adaptación a las actividades musicales o la relación terapéutica entre paciente y profesional (Barcia-Salorio, 2009).

La músicoterapia es una buena herramienta mejorar la salud física y psicológica de las personas con enfermedad de Alzheimer(Soria-Urios et al., 2011).

Veamos por qué:

  1. Atención: atrae al paciente. Se puede utilizar como forma de distracción ante casos de elevado nivel de estrés.
  2. Percepción: mejora la percepción acústica de la persona, lo que puede repercutir positivamente en la comprensión del lenguaje.
  3. Funciones cognitivas: estimula áreas cognitivas, como la memoria o el lenguaje.
  4. Conducta y movimiento: la música presenta la capacidad de recordar patrones de movimiento, incluso inconscientemente.
  5. Comunicación: promueve habilidades de comunicación tanto verbal como no verbal entre los participantes.

 

RESULTADOS DE LA MÚSICOTERAPIA

Por tanto, los objetivos terapéuticos que persigue la músicoterapia se engloban dentro de las áreas física, cognitiva, social, emocional y conductual (Camacho, 2006):

  1. Mejorar o mantener la fuerza muscular y la movilidad del cuerpo.
  2. Fomentar un estado de relajación y disminución del estado de agitación.
  3. Estimular la expresión emocional.
  4. Estimular funciones cognitivas implicadas en el análisis musical, como la orientación, atención, memoria o lenguaje.
  5. Mejorar o mantener la comunicación verbal y no verbal.
  6. Aumentar la comunicación e integración social a partir de un contexto lúdico y dinámico, disminuyendo los sentimientos de soledad.

 

EN LA PRÁCTICA: CÓMO USAMOS LA MÚSICA PARA AYUDAR AL PACIENTE DE ALZHEIMER

A la hora de intervenir con personas que presentan cualquier tipo de demencia, el tratamiento con músicoterapia pasa por diferentes fases (Camacho, 2006):

PRIMER PASO: CONOCER AL PACIENTE

El profesional debe recoger información relevante sobre los participantes de las sesiones a través de una evaluación inicial:

  • En el caso de que la enfermedad esté muy avanzada, es importante contar con el apoyo de familiares y cuidadores con el fin de que faciliten información sobre preferencias musicales, costumbres y datos sobre la biografía de los pacientes.
  • Averiguar tanto las limitaciones como las capacidades de cada uno de los pacientes, con el objetivo de que se detecten las necesidades individuales.

SEGUNDO PASO: ESTABLECER OBJETIVOS

El profesional debe marcar objetivos de intervención teniendo en cuenta la información que se ha obtenido de la evaluación previa. Por ejemplo, ver si la persona mayor ha estado más tranquila, si ha reconocido canciones, si ha interaccionado con otros pacientes…

TERCER PASO: ANALIZAR RESULTADOS

Después de cada sesión, el profesional debe recoger datos sobre las respuestas observadas en cada uno de los pacientes. Se debe hacer un seguimiento personalizado. Así, se consigue el objetivo de valorar si el tratamiento con musicoterapia está obteniendo resultados positivos y cumple con los objetivos propuestos.

 

VAMOS A LA PRÁCTICA: ¿QUÉ NECESITAMOS?

La frecuencia y duración de las sesiones se determinarán en función de las características del grupo con el que se va a intervenir.

Hay que tener en cuenta variables como el tipo de sala, el material musical con el que se va a contar (altavoces, cascos, proyector, instrumentos musicales), el grado de deterioro cognitivo de los pacientes, el nivel de déficit auditivo que presenten, etc. (Mateos, 2011):

  • Lugar físico:
    • La sala de trabajo debe presentar unas condiciones agradables de acondicionamiento, con el fin de que los participantes se encuentren cómodos y asocien las actividades que se realicen con emociones positivas:
    • Temperatura agradable.
    • Buena iluminación.
    • Habitación con suficiente espacio y en la que sólo se realice esta actividad en ese momento, para no distraer la atención.
    • Colocación del grupo en forma de U.
    • Decoración que facilite la expresión emocional positiva, etc.
    • Un equipo de música, un proyector o cascos individuales.
    • Si vamos a manejar instrumentos musicales estos han de ser sencillos, que se puedan manipular fácilmente, que faciliten la exploración de los sentidos y del movimiento, y que les permita mantener autonomía e independencia durante el mayor tiempo posible.
  • Formación y competencias del personal:
    • El profesional que imparta las sesiones debe de tener conocimientos acerca de los efectos terapéuticos que tiene la música en personas con demencia y las funciones cognitivas que se estimulan.
    • Además, debe adoptar el papel de guía a lo largo de las sesiones, es decir, propondrá actividades en las cuales acompañe y apoye a los participantes para facilitar la expresión emocional y convertir dicho espacio en un contexto lúdico.

¡QUE SUENE LA MÚSICA!

Se pueden realizar diferentes técnicas de músicoterapia (Camacho, 2006):

  • Es fundamental tener en cuenta los gustos musicales de los pacientes. Se recomienda utilizar canciones relacionadas con la etapa de la infancia o juventud, música popular y folclórica. Con esto se consigue que la persona reconozca la canción y le produzca una reacción emocional.
  • Canto: promueve cualidades terapéuticas positivas, como la estimulación de funciones cognitivas (atención, memoria y lenguaje), la auto-expresión o liberación emocional, integración social e identificación con el resto de compañeros, etc.
  • Iniciación al ritmo: utilizar diferentes instrumentos musicales, a ser posible que los pacientes estén familiarizados con ellos (p.ej., pandereta, zambomba, botella de anís, carracas, cascabeles) y los pacientes deben imitar ritmos sencillos que el profesional realice. Es importante dar a elegir el instrumento con el que se sientan más motivados, con el fin de que cada paciente lo reconozca y explore con él.
  • Viajes musicales: se trata de proponer a los participantes un “viaje imaginario” a diferentes lugares que les resulte conocidos o sean familiares (p.ej., lugar de nacimiento, ciudades del país) Nos ayudamos con imágenes proyectadas o vídeos y con música de fondo relacionada con dicho lugar.
  • Estimulación de funciones cognitivas: adivinar canciones populares o conocidas, rellenar frases incompletas de canciones, asociar palabras que les recuerden a canciones concretas, relacionar la música que suena con los bailes regionales, o actividades divertidas para ellos como un bingo musical, etc.

 

EL FUTURO

En la práctica diaria se han obtenido resultados positivos que aumentan el bienestar de los pacientes (de la Rubia, Sancho & Cabañés, 2014).

Queda mucho por investigar y es un campo prometedor: el tiempo traerá estudios que aporten pruebas científicas sobre la efectividad de la músicoterapia para el tratamiento de los diferentes síntomas de la demencia tipo Alzheimer.

Para ampliar información práctica, aconsejamos visitar la web de “Música para despertar” de nuestro colega y amigo Pepe Olmedo.

https://www.musicaparadespertar.com

 

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DEFINICIONES

Músico-terapia según la World Federation of Music Therapy (WFMT):

“La musicoterapia consiste en el uso de la música y/o de sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapeuta, con un paciente o grupo, en el proceso diseñado para facilitar y promover la comunicación, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización u otros objetivos terapéuticos relevantes, con el fin de lograr cambios y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

La musicoterapia busca descubrir potenciales y restituir funciones del individuo para que éste alcance una mejor organización intra e interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida a través de la prevención y rehabilitación en un tratamiento”

(Soria-Urios, Duque y Moreno, 2011).

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Barcia-Salorio, D. (2009). Musicoterapia en la enfermedad de Alzheimer. Psicogeriatría, 1 (4), 223-238.

Camacho, P. (2006). Musicoterapia: culto al cuerpo y la mente. En J. Giró, Envejecimiento activo, envejecimiento en positivo. Madrid: Morata.

•De la Rubia, J. E., Sancho, P. & Cabañés, C. (2014). Impacto fisiológico de la musicoterapia en la depresión, ansiedad y bienestar del paciente con demencia tipo Alzheimer. Valoración de la utilización de cuestionarios para cuantificarlo. European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education, 4 (2), 131-140.

•Mateos, L.A. (2011). Musicoterapia y Alzheimer. Madrid: Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO).

Soria-Urios, G., Duque, P. & Moreno, J.M. (2011). Música y cerebro (II): evidencias cerebrales del entrenamiento musical. Revista de Neurología (53), 739-746.