¿ES ALZHEIMER O SON COSAS DE LA EDAD?

Olga González Arribas y Miguel Ángel Maroto Serrano

A veces no es tan sencillo diferenciar si lo que le pasa a nuestro padre, tía o madre es simplemente que se hace mayor o supone la manifestación de algo más. Despistes, olvidos, tener que repetir las cosas varias veces… estas situaciones que antes no ocurrían y ahora sí lo hacen requieren de nuestra atención.

Vamos a conocer las diferencias entre envejecer y sufrir una demencia. Empecemos.

UNA DE LAS SOCIEDADES MÁS LONGEVAS DEL MUNDO.

Nuestra pirámide poblacional se está invirtiendo. Todos esperamos llegar a la etapa de envejecimiento lo mejor y lo más independientemente posible.

Es evidente que con la edad se produce un declive cognitivo gradual: para algunas personas el proceso será más evidente y les ocasionará mayor interferencia en su funcionamiento diario; para otras, no supondrá pocas limitaciones en su funcionalidad y mantendrán una mente lúcida.

Pero, ¿qué ocurre cuando el declive cognitivo existe hasta el punto de que es percibido por el propio individuo y por quienes le rodean (familiares, amigos, vecinos)? Entonces podemos hablar de un “deterioro cognitivo leve”.

ENVEJECIMIENTO NORMAL Y ENVEJECIMIENTO PATOLÓGICO

Vamos a describir esos cambios normales del proceso de envejecimiento que toda persona experimenta a nivel fisiológico, cognitivo y conductual: es el llamado “envejecimiento normal”.

Por el contrario, cuando estos cambios representan una mayor alteración en el individuo hablamos de un “envejecimiento patológico”.

¿QUÉ CAMBIOS SE PRODUCEN EN EL ENVEJECIMIENTO NORMAL?

Es un proceso universal, inevitable, irreversible, dinámico, progresivo, declinante y heterogéneo. Nada más y nada menos…

Influyen factores propios de cada persona: genéticos, de salud, culturales y de estilos de vida.

Pero, ¿qué le ocurre a nuestro cerebro? Se mantiene en crecimiento hasta alrededor de los 19 años, estabilizándose hacia los 50. A partir de esta edad empieza a surgir un lento declive cognitivo. Se producen cambios en las estructuras cerebrales, en los procesos cognitivos y en los relacionados con las emociones y la conducta.

CAMBIOS ANATÓMICOS DE LA ESTRUCTURA CEREBRAL.

  1. Decrece el peso y volumen del cerebro: un 10% menos que cuando se tenían 19 años.
  2. Disminuye el volumen de sustancia gris y sustancia blanca.
  3. Disminuye el volumen de los hemisferios cerebrales.
  4. Aumentan los surcos y ventrículos cerebrales (cambios en la dilatación del sistema ventricular)
  5. Disminuye el grosor de la corteza cerebral.
  6. Cambia la forma del hipocampo (estructura cerebral implicada en la memoria).
  7. Cambia el flujo sanguíneo.
  8. Baja del número de neuronas y de conexiones sinápticas.
  9. Hay menor producción y aprovechamiento de glucosa.
  10. Aparecen placas neuríticas y ovillos neurofibrilares.

Y no olvidemos que semejante panorama es el del envejecimiento normal… veamos qué más nos ocurre al hacernos mayores.

CAMBIOS EN LAS FUNCIONES COGNITIVAS SUPERIORES.

Hablamos de la atención, percepción, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas.

Estos cambios se producen en todos los individuos en mayor o menor medida. Serán ya ciertas variables o características personales, junto a otros factores genéticos o la cantidad de reserva cognitiva que se posea, los que marquen la diferencia entre los mayores que caminen hacia un deterioro cognitivo y los que no.

  1. Disminuye la velocidad de procesamiento de información: invertimos más tiempo en entender lo que nos llega del exterior.
  2. La capacidad para mantener la atención en una tarea permanece, pero disminuye:
    1. Al cambiar el foco de atención (atención selectiva)
    2. Al mantener la atención en dos o más tareas a la vez (atención dividida o multitarea) Y este modo multitarea es casi la forma actual de vivir.
  3. Percepción: se resienten los sentidos. Disminuye la agudeza visual y la audición y hay cierta pérdida del gusto y olfato.
  4. Disminuyen las habilidades visoespaciales, como la orientación, o la construcción y copia de figuras complejas.
  5. Hay una mayor dificultad en orientar líneas, reconocer caras o visualizar objetos espacialmente.
  6. Cambios en la memoria y el aprendizaje:
    1. Memoria episódica (rememorar acontecimientos vividos)
    2. Memoria prospectiva (recordar acciones o eventos futuros)
    3. Memoria de trabajo (manipulación de información).
  7. Aparece una mayor dificultad en codificar nueva información (aprendizaje) y menos recursos de procesamiento.
  8. Se mantiene la memoria semántica (conocimiento general del mundo, conceptos)
  9. El lenguaje es una de las funciones menos afectadas por el envejecimiento normal. A veces puede haber dificultades de evocación (tener una palabra “en la punta de la lengua” o recuerdos de nombres) y de fluidez verbal.
  10. Funciones ejecutivas: desinhibición, problemas de planificación y de autorregulación.
  11. También se observa cierta rigidez, ya que se tiende a preferir tareas rutinarias y consecutivas a las novedosas o repentinas. Prefieren no salir de su zona de confort.
  12. Cambios emocionales y conductuales: pueden aparecer síntomas depresivos (lo más común), tienen menos intereses y más limitaciones físicas que no animan a hacer nuevas actividades.
  13. Cambios motores: reducción de la movilidad, de la longitud del paso y del balanceo de los brazos al andar, dificultades para levantarse del suelo y de los reflejos posturales o disminución de la fuerza y resistencia.

¿QUÉ ES LA RESERVA COGNITIVA?

Es crucial para el retraso de la aparición de la enfermedad de Alzheimer. La reserva cognitiva es la riqueza cerebral de una persona. Según las conexiones neuronales y estrategias cognitivas aprendidas en la vida el cerebro puede resistir mejor o peor cuando se produzca un gran esfuerzo, daño o patología.

¿CUÁNDO TENEMOS QUE ESTAR ALERTA?

Cuando vemos en un familiar una alteración de la memoria a la vez que otras alteraciones cognitivas o conductas anormales, tenemos que estar pendientes y valorar si estamos ante la sospecha de una demencia.

Se tiene que prestar atención a:

  • Si empieza a tener problemas de orientación (temporal, espacial, personal)
  • Si se pierde en las conversaciones.
  • Si usa menos palabras que antes o se expresa de manera confusa.
  • Si tiene más olvidos cotidianos y aprende menos.
  • Si muestra mayor afectación en la atención o rigidez mental.
  • Si no persiste en las tareas como antes.
  • Si muestra cambios en el estado de ánimo (agitación o hiperactividad).

Ante estos cambios, sería preciso realizar una valoración neuropsicológica para determinar un posible deterioro cognitivo mayor.

MAYORES SANOS:¿CÓMO AYUDAMOS LOS PSICÓLOGOS A ENVEJECER MEJOR?

Las técnicas que han sido más estudiadas y que han obtenido mejores resultados son (Lustig et al., 2009):

  • Programas de entrenamiento de estrategias: actividades enfocadas a detectar los problemas en ciertas tareas y que aportan recursos nuevos para mejorar su ejecución como, por ejemplo, aprender técnicas de recuerdo en talleres de memoria.
  • Aproximaciones multimodales: más complejos y consistentes en cambios en el estilo de vida, aspecto sociales o cognitivos como aprender a bailar o ser voluntario en alguna asociación.
  • Entrenamiento cardiovascular: realizar ejercicio físico.
  • Entrenamiento de procesos cognitivos: psicoestimulación

El material usado en estos programas suele ser de papel y lápiz o usando ordenadores con programas y aplicaciones específicas (Véase “Cuadernos de Memoria” de Ahoracentros 2018 o “Taller de Memoria”, de Tea-ediciones 2010)

Otras actividades y hábitos como el ejercicio físico, la dieta, la interacción social y la participación en la comunidad, así como el uso de fármacos, actividades cognitivas o de meditación, pueden mejorar y mantener el buen funcionamiento de una persona mayor.

¿EN QUÉ CONSISTE EL DETERIORO COGNITIVO LEVE?

El Deterioro Cognitivo Leve es una alteración de la memoria superior a la esperada por edad en el individuo. No conlleva necesariamente otras alteraciones en las demás funciones cognitivas.

Se considera como el continuo entre un envejecimiento sano de uno patológico. Puede o no desencadenar en enfermedad neurodegenerativa. Hay personas que incluso pueden revertir hacia un estado cognitivo normal (Manly et al., 2008).

Las personas con DCL presentan “problemas principalmente en la memoria (episódica verbal), atención y funciones cognitivas (Fischer et al., 2007; Britt, 2011), muestran dificultad en realizar tareas más complejas que conlleven distintas ejecuciones y que, a nivel de memoria, muestran mayor problema en tareas de evocación espontánea. (Montes-Rojas J., 2012).

Además, suelen ser más lentos y menos eficientes, cometiendo más errores en las tareas respecto a cuando las realizaban antes.

Según Petersen (2004), los criterios diagnósticos de este deterioro se describieron como aquellos que ocasionan: quejas de memoria (confirmadas por informador), alteración de memoria según edad y educación, preservación de la función cognitiva y de las actividades de la vida diaria, y no tener demencia.

MAYORES CON DCL, ¿CÓMO AYUDAMOS LOS PSICÓLOGOS?

Los programas de rehabilitación cognitiva son los más usados. Tienen como objetivo reducir los síntomas de deterioro o demorar lo más posible la aparición de la demencia. Según Huckans et al (2013):

  • Entrenamiento cognitivo restaurativo: mejoran habilidades afectadas mediante tareas estructuradas de distintas funciones cognitivas.
  • Entrenamiento cognitivo compensatorio: mejoran la afectación cognitiva mediante uso de otros recursos (imágenes o alarmas como ayuda a la memoria)
  • Intervenciones en el estilo de vida: ejercicio físico, dieta equilibrada o participación social.
  • Intervenciones cognitivo-conductuales: mejoran síntomas depresivos o de ansiedad.

Al igual que con individuos sanos, el material usado en estas intervenciones suele ser de papel y lápiz o usando ordenadores con programas y aplicaciones específicas.

Además, es necesario llevar un seguimiento de estas personas a corto y largo plazo (Huckans et al, 2013).

Normalmente, muchas de las personas con DCL tiene prescrito un tratamiento farmacológico que, junto a la rehabilitación cognitiva, puede contribuir a retrasar la aparición de una posible enfermedad de Alzheimer.

 

¿EL DETERIORO COGNITIVO LEVE ACABA SIEMPRE EN ALZHEIMER?

No.

Según numerosos estudios, no todas las personas con alteración de la memoria van a progresar irremediablemente hacia una demencia tipo Alzheimer. Es más probable que los DCL de tipo amnésico puedan desarrollar, en mayor medida, demencias de tipo Alzheimer al tener ya alterada previamente la memoria.

En el siguiente apartado explicamos qué significa esto.


¿QUÉ TIPOS DE DCL HAY?

Debido a que no todos los DCL evolucionan igual, se hizo necesario realizar una distinción entre subtipos:

Según si alteran la memoria o no:

  1. DCL de tipo amnésico (con alteración de la memoria)
  2. DCL de tipo no amnésico (con alteración en otra función cognitiva que no sea memoria) (Petersen, 2004).

Según si afectan a una función cognitiva o a más (Petersen y Negash, 2008):

  1. De dominio único o monodominio: cuando solo haya alteración en una función cognitiva.
    • DCL amnésico, alteración solo en la memoria
    • DCL no amnésico de dominio único, con alteración en una función cognitiva que no sea memoria
  2. De dominio múltiple o multidominio: cuando haya al menos dos o más funciones cognitivas alteradas, incluida o no la memoria.
    • DCL amnésico multidominio, alteración de la memoria y otras funciones cognitivas.
    • DCL no amnésico multidominio, alteración de dos o más funciones cognitivas que no sean memoria.

DCL DE TIPO ANMÉSICO

Como es precisamente este tipo de DCL el que antecede a una enfermedad de Alzheimer es también el más estudiado para tomar medidas preventivas e intervenir lo antes posible (Albert et al., 2011).

Así, la “National Institute on Aging and the Alzheimer´s Association” (NIA) revisó los criterios originales de Petersen para especificar aquellos que definen un DCL debido a la enfermedad de Alzheimer:

  • Queja cognitiva (queja subjetiva de memoria) por el propio individuo, informador o terapeuta.
  • Evidencia objetiva de alteración de una o más funciones cognitivas (normalmente memoria)
  • Capacidades funcionales preservadas (actividades de la vida diaria)
  • Ausencia de demencia.

¿ENTONCES, UN DCL DE TIPO AMNÉSICO SIEMPRE VA A ACABAR EN ALZHEIMER?

No siempre. Debemos tener en cuenta:

  1. El deterioro puede deberse a causas traumáticas, vasculares o médicas.
  2. Se debe evidenciar a través del tiempo la disminución de las capacidades cognitivas.
  3. Hay que tener en cuenta posibles factores genéticos.

¿CÓMO EVALUAMOS UN DETERIORO COGNITIVO LEVE?

Las personas que tienen quejas de memoria o alteración en alguna función cognitiva necesitan de una evaluación neuropsicológica para poder certificarlo de manera objetiva.

Se realizan varias pruebas con el fin de medir el nivel de deterioro cognitivo en distintas funciones cognitivas y conocer cuales están preservadas y/o deterioradas y así poder aplicar un tratamiento específico individual.

Las puntuaciones en las pruebas son normalmente de 1 a 1,5 desviaciones típicas por debajo de la media para su edad y educación (Albert et al., 2011).

Según la revisión realizada por Miranda A. et al (2015), los instrumentos neuropsicológicos usados para evaluar un DCL son:

  • Escalas Breves (Screanning):
    1. MMSE (Mini-mental state examination), MEC (Miniexamen cognoscitivo de Lobo)
    2. MoCA (Montreal cognitive assessment)
    3. Test del Reloj.
  • Escalas de gradación deterioro:
    1. GDS (Global Deterioration Scale)
    2. CDR (Clinical Dementia Rating scale)
    3. T@M (Test de Alteración de la Memoria)
    4. Rivermead (Test de Memoria Conductual)
  • Escalas o baterías neuropsicológicas:
    1. WAIS IV (Escala de Inteligencia Wechsler para adultos como tareas de Dígitos y Cubos)
    2. WMS IV (Escala de Memoria Wechsler, como tareas de Memoria Lógica y Reproducción visual)
    3. TMT A y B (Trail Making Test)
    4. BNT (Test de Denominación de Boston)
    5. Test de Fluidez Verbal: RAVLT (Test de Aprendizaje Auditivo Verbal de Rey) o CVLT (California Verbal Learning Test).
  • Escalas de actividades de la vida diaria:
    1. Índice de Barthel.
    2. Escala de las actividades instrumentales de la vida diaria de Lawton y Brody.
  • Otras escalas:
    1. Escala de Depresión de Yesavage.
    2. Escala de Demencia de Blessed.

En un reciente estudio realizado por García-Herranz, S. et al (2014), se demostró la utilidad del instrumento TAVEC (Test de Aprendizaje Verbal España-Complutense) para llevar a cabo un seguimiento de personas con envejecimiento sano y con DCL, al medir la evolución de la memoria episódica verbal en el transcurso del tiempo. Se confirmaba también que los instrumentos más sensibles para detectar DCL eran los que medían este tipo de memoria como el RAVLT, el CVLT, y en muestra española el TAVEC.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

García-Herranz, Sara; Díaz-Mardomingo, María C. y Peraita Adrados, Herminia (2014). Evaluación y seguimiento del envejecimiento sano y con deterioro cognitivo leve (DCL) a través del TAVEC. Anales de Psicología, Vol. 30 (1) Ene, 373-380.doi: http://dx.doi.org/10.6018/analesps.30.1.150711

Junqué Carme, Barroso José. (2009).  Manual de Neuropsicología. Editorial Síntesis S.A. Madrid. ISBN:978-84-975663-1-5.

Jurado Luque M.A., Mataró Serrat M., Pueyo Benito R. (2013). Neuropsicología de las enfermedades neurodegenerativas. Editorial Síntesis S.A Madrid. ISBN: 978-84-995888-3-4

Miranda, Ana; Pruvost, Marlene; González Palau, Fátima; Rimoldi, María Florencia; Viale, Magdalena y Cáceres, Magdalena (2015). Perfiles neuropsicológicos: Enfermedad de Alzheimer y Parkinson, deterioro cognitivo leve, trastorno depresivo mayor y envejecimiento. Cuadernos de Neuropsicología/Panamerican Journal of Neuropsychology, Vol.9 (2), 30-48 /www.cnps.cl/index.php/cnps/article/view/195/193

Montes-Rojas, Josefina; Gutiérrez-Gutiérrez, Lidia; Silva-Pereira, Juan Felipe; Garcia-Ramos, Guillermo y Río-Portilla, Yolanda del (2012). Perfil cognoscitivo de adultos mayores de 60 años con y sin deterioro cognoscitivo. Revista Chilena de Neuropsicología,Vol,7(3)Dic.121-126. doi:http://dx.doi.org/doi:10.5839/rcnp.2012.0703.05

Samper Noa, Juan A, Llibre Rodríguez, Juan J, Sánchez Catases, Carlos, & Sosa Pérez, Saily. (2011). El deterioro cognitivo leve. Un paso antes de la enfermedad de Alzheimer. Revista Habanera de Ciencias Médicas, 10(1), 27-36. Recuperado el 25 de septiembre de 2018http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-519X2011000100006&lng=es&tlng=es.